lunes, 11 de octubre de 2010

Café cargado

Pausa... retención de impulsos... inspirar y exhalar... una suma de silencios. Aquellas frases, son familiares? las llevan a cabo seguido? son parte de su rutina, o siúticamente hablando, vida diaria? quien suscribe estas palabras cae en la cuenta de que son momentos esquivos. Escribo para ser leído, sin lugar a dudas, lástima que ello no conlleva a ser comprendido... voy hacerles creer que esta nueva entrada es un producto de una pausa, creen que es así? para no caer en retórica, les digo que NO, no es una pausa, tan sólo es el resultado de tomar un café cargado que me mantiene adherido a un cuaderno, preso de un papel, encadenado a un lápiz y reprimido por teorías administrativas.
Por fin estoy tocando el fin del producto momentáneo del café cargado, que no es una pausa, reitero, para que mi cabeza autómata y efectista, que busca un 70 en la evaluación que se avecina, vuelva a encerrarse al ostracismo del estudio metódico, ese que conduce al éxito, como suelen enseñar los académicos.

1 comentario:

  1. Tal vez si hubieran suficientes cafés para todo el país, tendríamos una nación con mas eruditos. Hasta entonces tendremos que seguir envidiando a Colombia y sus ricos cafés. =)

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